lunes, 25 de diciembre de 2006



En una noche de luna llena
te escapaste de un cuento de vampiros.
Atravezaste la puerta del Jardín
de la Eterna Juventud
llevándote contigo el aroma de sus flores.
El tiempo para tí no tiene fin...
quizás, tampoco principio.
Te escapaste de un cuento de vampiros.
Las sombras de la noche
y la luz de la luna
hacen nacer de tus ojos
un brillo que oculta misterios.
Y llevas silencios guardados
que esconden tristezas.
Escuchar tu voz
es oir los sonidos de la eternidad.
Mirar en tus ojos
es descubrir a un ángel de la noche.
Tocar tus cabellos de oro
es comprobar la tibieza de los rayos del sol.
Sentir el fuerte abrazo de tus manos
es saberme protegida.
En una noche de luna llena
te escapaste de un cuento de vampiros.
Bendita sea aquella mágica noche
en la que atravezaste la eternidad
y te pude conocer,
hermoso hijo de la noche...
Y a la inmensidad
de mi corazón oscuro y con miedo,
llegan los acordes de una canción.
Te escapaste de un cuento de vampiros...
y ahora eres el dueño de mi alma.

No hay comentarios.: